Le pidió matrimonio y lo rechazó, pero los comensales del lugar le alegraron la noche

¿Hasta cuándo veremos hombres que son rechazados en su propuesta de matrimonio a esas mujeres frías y de mal corazón? Lamentablemente aquí tenemos un caso más, que sucedió en México, cuando un romántico varón, con un gigantesco ramo de rosas se acercó a la mesa del restaurante donde cenaba con su amada.

Hasta ahí todo iba relativamente bien, tal vez la chica pensaba que sólo se trataba de un detalle de su galán, pero no, todo iba mucho más allá.

Visiblemente nervioso, el novio esperaba el momento preciso para sacar el anillo, poner rodilla a tierra y hacerle la propuesta a su novia… ella lucía todavía tranquila…

Las cosas importantes en la vida suponen un riesgo, y más cuando te animas a hacer algo como esto en público.  La rubia empezó a ponerse nerviosa cuando su enamorado le tomó las manos y empezó a buscarse “algo” en el bolsillo.

Y cuando se arrodilló, supo lo que estaba sucediendo, incluso trató de detenerlo para que no sacara el anillo, pero este hombre iba decidido.

Los comensales alrededor estaban emocionados, pero la novia no, quien decía algo, como tratando de explicarle que no deseaba casarse con él. Sin duda, un triste momento para este hombre, quien vio cómo se alejaba su amor y lo dejaba en el restaurante, justo cuando la gente empezaba a gritarle que le dijera que sí.

Algunos comienzan a decir “¡Qué oso!”, que en México es una expresión que significa “¡Qué pena!”, y otras voces tratan de darle ánimo al arrodillado, pidiendo que suene la música, incluso una chica grita: “¡Vente a tomarte un tequila!”.

Pobre del novio, hubiese estado bueno que se leyera las siguientes señales que una mujer emite de cuando no quiere casarse. Así que por si las dudas, CulturaH te las dice:

1.- Le gusta tanto la siesta que prefiere salir a un antro o bar, antes de ir a una fiesta o convivio familiar.

2.- Has notado que en ocasiones le incomoda tu compañía. Por ejemplo, ya llevan más de un año y nunca te ha presentado o llevado a un convivio con los de su trabajo.

3.- Has escuchado hablar de su futuro, pero justamente así, “de su futuro”. Es decir, habla en forma individual y en la mayoría de las ocasiones tu nombre no estás dentro de sus planes ni a corto ni a largo plazo.

4.- Le molesta, y en ocasiones exagera con el cuidado de sus cosas. Y no me refiero a que te esté engañando y por eso no te deje tocar su celular. Si no que, este tipo de personas están tan concentradas en ellas mismas, que el hecho de pensar que sus cosas están en peligro porque otra persona las toca, las vuelve locas. Por lo que por obvias razones no podrían compartir una habitación, mucho menos una casa con alguien.

5.- No tienen necesidad de independizarse económicamente. En algunas ocasiones este tipo de mujeres siguen viviendo con sus padres, y más que verlo como algo anticuado, ellas lo miran como algo cómodo. Pues tienen las mismas libertades como si vivieran solas, pero sin la necesidad de pagar servicios, renta, alimentos, etc. Por lo que el casarse es para ellas adquirir responsabilidades que no están buscando.

A continuación te dejamos el vídeo del incómodo y vergonzoso momento que pasó nuestro amigo:

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